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Jolita, primera inversora Ángel en regenÜrate

Actualizado: 1 mar


Jolita hizo varios trabajos pequeños en tiendas y fábricas, nunca fluyendo por completo. Un día, cuando ya estaba establecida en Inglaterra, se involucró en una institución para personas adultas con problemas de aprendizaje y de salud mental. Al tiempo, comenzó a trabajar como intérprete para la policía y el poder judicial. Y lo sintió: “esa era yo”. Desde entonces, Jolita ha dedicado su vida al servicio. “Si puedo dar, lo haré”.


Ha aprendido mucho. A pesar de que ha estado rodeada desde su infancia por historias de exclusión, injusticia y violencia, todas estas experiencias le han proporcionado su aprendizaje más preciado: el perdón, una habilidad que impacta tanto el mundo alrededor como la propia salud mental de quien perdona. Para ella, es la lección más importante de la vida. Perdonar, Jolita aprendió, comienza al entender a otras personas y a sí misma, y luego, se trata de “aceptar lo que sucede, aprender de los errores y seguir adelante”.


¿Pero de dónde sacamos la fuerza para perdonar? “Está dentro nuestro”, nos dice: “sólo tenemos que desarrollarla con nuestra habilidades”. Su respuesta nos hizo pensar: Siendo educadores, ¿cómo podemos entrenar estas habilidades para perdonar? Todas esas competencias que cimentan la educación global actual —pensamiento crítico, resolución de problemas, ciudadanía global—, ¿podrían ser direccionadas para expandir el alma humana hacia el perdón, la bondad y el amor?


Cuando Jolita decidió educar a su hija en casa, estas preguntas también estaban en el centro de su decisión. En casa, Jolita había recibido una educación muy estructurada y enfocada en la disciplina, y presenció tanto violencia de parte de profesores hacia estudiantes, como un trato injusto entre estudiantes, en especial, por sus diferencias. “Eso se me quedó en la cabeza”. Así que quiso una experiencia de aprendizaje diferente para su hija, cuya base de aprendizaje fueran los valores humanos y las habilidades para la vida. En ese sentido, la educación en casa significaba para ambas flexibilidad. “Los niños están bajo tanta presión. Les quitamos la infancia, no les permitimos ser niñes. Mira, hay quienes vuelven a casa a las 5 pm y salen a las 8 am, ¡eso es todo un día laboral!”. Y la libertad: libertad para cocinar, caminar, ver las ardillas en el parque, para viajar y tomarse días de fiesta.


Cuando le preguntamos sobre el mundo que visualiza para su hija, se ríe tiernamente. Sus palabras —que merecen no ser parafraseadas ni resumidas— encarnan un sentir que padres y madres compartirán:


“Me gustaría que ella viera un mundo todo en rosa, con un poco de brillo aquí, allá y allá… pero enfrentemos la realidad: la vida puede ser dura, y yo posiblemente no esté allí para ayudar. Así que quiero verla lo suficientemente fuerte para lidiar con ella, y quiero que recuerde siempre que somos viajeras. La riqueza material no la llevamos con nosotras. Quiero que sepa cómo apacentarse, a ser sabia, a tomar un paso atrás si es necesario para tomarse una pausa y reflexionar sobre su propósito principal en este mundo, y ya sabes, que sea capaz… de seguir adelante. Que sepa sobrepasar los obstáculos, de una u otra forma. Y si no puede con ellos, que sepa dejarlos, rodearlos, saltarlos si no los puede atravesar… y sólo seguir adelante.”


A través de nuestros servicios educativos, trabajamos cada día en crear un mundo que refleje la visión de mundo de Jolita para las generaciones en ascenso.


Jolita en la red de la regeneración


Jolita se unió a nuestro viaje en el ocaso del 2020. Gracias a su inversión en aquel año tan retador, regenÜrate pudo expandir su equipo y lanzar material educativo para dos Objetivos Globales: el 16: Paz, justicia e instituciones sólidas, y el 5: Igualdad de género. Aún más, nos inspiró a incluir un componente de salud mental en nuestros contenidos estudiantiles y para facilitadores.


Como inversora, tuvo que investigar muchísimo. “Quería invertir en algún lugar que fuera ético según mis estándares, y que no contradijera mis creencias religiosas. Quiero ver el sentido, un propósito elevado”. Además, como educadora en casa, se sentía atraída a nuestra propuesta pedagógica, la cual puede usarse en otros escenarios más allá del currículo escolar estricto. En efecto, le llamó la atención nuestro acercamiento práctico y basado en la realidad, que permite a cada estudiante aprender habilidades para la vida.


Sabiamente, su consejo para inversores es similar al tipo de educación que inculca en su hija: “Investigar, siempre investigar, y nunca dar un paso atrás de su ethos ni sus convicciones… si algo no se siente bien, no lo hagan. No piensen sobre lo que genera dinero: el dinero viene y va. Si hay algo que tenga sentido para ustedes, si ven el propósito, adelante”.


Recientemente Jolita lanzó su agencia digital que ofrece servicios de todo tipo —construcción de páginas web, optimización, SEO, redes sociales, y mucho más. Jolita: ¡gracias por hacer parte de la red de la regeneración! Te deseamos la mejor de las suertes en tu nueva aventura del mundo digital.

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